1936. Son malos tiempos para China. Sus peligrosos vecinos, los belicosos y anexionistas japoneses miran codiciosos las cercanas y extensísimas Tierras Del Dragón. La situación, a nivel mundial, no es mucho mejor. Hay guerras por doquier, y en China hay gran inquietud. Sus deportistas quieren participar, oficialmente, en las próximas Olimpíadas, que se celebrarán en Berlín (ya participaron en las anteriores décimas Olimpíadas en Los Ángeles, pero simbólicamente (apenas seis atletas, que no lograron nada). El tiempo urge, pues los rumores (pronto, una realidad) de una próxima invasión de la expansionista Japón lo llenan todo.
En ésta época tan revuelta se mueve ésta gran película, dirigida por Tsui Siu Ming, que cuenta con varios argumentos: 1) Conseguida la autorización de las autoridades para asistir por vez primera oficialmente a las Olimpíadas, la élite de los deportistas chinos, ante la escasa aportación económica de éstas, piden ayuda a la población para poder, con rifas, exhibiciones, loterías y subvenciones, lograr su objetivo, la financiación para el ansiado viaje. Pero la sociedad china es pobre, y acuden a filántropos y entusiastas de los deportes para conseguir dicho crédito; 2) La lucha deportiva y personal entre las dos mejores velocistas chinas; 3) La fortísima rivalidad entre la Jefatura de las Artes Marciales Chinas y la Escuela de la Garra Del Águila, que excede lo deportivo y alcanza un nivel personal, dada la intransigencia del Maestro de ésta Escuela, Hon, sobre quien deben acudir a la ceremonia final de las Olimpíadas, donde las artes marciales chinas serán las estrellas, pues desea favorecer a sus hijos y alumnos; 4) La lucha entre varios de los atletas marciales con un jefe local de la mafia, un auténtico malvado “de película”, al que ansías que un tren le corte el pelo a cero, y que desea los negocios de uno de los mecenas, que, además, es su tío... creedme, no hay nada como la familia; 5) Y una gran historia de amor, con momentos realmente conmovedores, de ésos que te ponen un nudo en la garganta si el momento es propicio, como cuando Cheung Fung enciende la antorcha olímpica, una triste cerilla, para que la vea su amada, Ling... (ya lo comprenderéis cuando la veáis) y momentos de gran intensidad como la carrera para conseguir una plaza de acceso a las codiciadas Olimpíadas, la lucha final en el almacén entre los luchadores olímpicos, los de la Escuela de la Garra Del Águila y los mafiosos; el inicio, donde los deportistas salen a la calle a buscar dinero, con el aroma de las grandes producciones musicales del Hollywood de los años 30 y 40, y alguno más al que no puedo aludir so pena de desvelar la película. Y todo adobado con un variado repertorio de rencillas, odios inextinguibles, zancadillas personales y deportivas... real como la vida misma cuando algo que muchos ansían sólo unos pocos pueden conseguir.
La ambientación es óptima (muchas ciudades chinas actuales de zonas deprimidas son idénticas a las de hace 80 años), así como la banda sonora, bellísima. El trabajo de los actores es muy bueno y, marcialmente, destacan en especial cinco grandes luchadores de trabajo muy conocido por los aficionados: Yu Rong Wang, que nos cautivó, por ejemplo, en la gran Iron monkey, o en Swordsman 3, y que era el villano de My father is a hero. Aquí encarna al bondadoso Cheung Chi Kong, gran luchador y director de la Jefatura De Artes Marciales Chinas. Su antagonista, el peligroso y exaltado On Yung, maestro de la Escuela De La Garra Del Águila, es Chui Heung Tung, no muy conocido en la gran pantalla, aunque le vimos, por ejemplo, en Wing Chun, donde tiene una impactante pelea con Michelle Yeoh, y que en la vida real es un auténtico campeón de Wu Shu, curiosamente, en la especialidad de... La Garra Del Águila. Lee Fai es una gran luchadora a la que vimos en Royal tramp, Angel terminators, Legend of the dragon o en Iron monkey (es la temible villana que se enfrenta a Yu Rong Guang, precisamente). A Tse Miu, que borda el papel de Kwan Shu Bo, luchador, amigo y rival de Cheung Fung, muchos lo recordaréis pues participó en uno de los momentos más impactantes del cine de artes marciales: Era el hijo boleadora de Jet Li en My father is a hero, y también era hijo suyo en The new legend of Shaolin. Y Dicky Cheung, que gorgoritos aparte, apareció por ejemplo en My hero 2, Last hero in China, Holy weapon, Future cops, Bloody brothers, Kung fu soccer…, y que aquí es Cheung Fung, alegre y vitalista, muy entusiasta y profundamente enamorado de Priscilla Wong (Ling), la velocista, a la que acosa incesantemente para casarse con ella. Las luchas son muchas e impresionantes, ejecutadas con tal entusiasmo que duele hasta verlas, con gran trabajo de cable y brillantes coreografías, logrando luchas prolongadas e impactantes, tan violentas que te dices, “A éste lo han reventado de verdad... y mira, se levanta...”.
En resumen, pues, una excelente película en cualquier variante: Como fiera película marcial, o dramática, muy acertada y conmovedora, o como historia de superación nacional, donde el ansia de toda una nación, puede afrontar con éxito hasta los más ímprobos obstáculos,
Un fuerte abrazo de vuestro Churri, el atleta Olímpico más desconocido de todos los tiempos.
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